Nota de prensa • 27 de mayo de 2026
Sabino Arana Fundazioa y Oreki Fundazioa reivindican la vigencia de la tradición humanista vasca en la acción política y social actuales
- Los expertos coinciden en que “no hay comunidad sin transmisión ni compromiso entre generaciones”
Sabino Arana Fundazioa y Oreki Fundazioa reivindican la vigencia de la tradición humanista vasca en la acción política y social actuales
En un contexto marcado por la incertidumbre global, las crisis democráticas, las desigualdades y la fragmentación social, Sabino Arana Fundazioa y Oreki Fundazioa han organizado un encuentro con el objetivo de recuperar referencias éticas y comunitarias capaces de fortalecer hoy día la cohesión social y el compromiso colectivo.
Bajo el título, “Preparando el futuro, de la mano de los humanistas vascos”, el analista político y escritor Joxan Rekondo; el doctor en Historia Contemporánea por la EHU, Patxi Agirre; el doctor en Filosofía por la EHU y profesor titular de Mondragon Unibertsitatea, Andoni Eizagirre; y Xabier Andonegi, nieto del euskaltzale y pensador Carlos Santamaría, han abordado las figuras del Lehendakari José Antonio Agirre, José María Arizmendiarrieta, Manuel Irujo y Carlos Santamaría. Todos estos defendieron, desde la fe en la persona humana, una visión comunitaria del ser humano, entendiendo que la libertad individual necesita del compromiso colectivo y del bien común para desarrollarse plenamente. El sociólogo y profesor de la EHU, Patxi Juaristi, ha moderado el encuentro.
Tras las palabras de presentación y bienvenida de la presidenta de Sabino Arana Fundazioa, Arantxa Tapia, y del presidente de Oreki Fundazioa, Juan Inazio Izeta, la intervención de Joxan Rekondo ha girado en torno a la actualidad del pensamiento de José Antonio Agirre y de su generación política. Más que una mirada nostálgica o memorialística, Rekondo ha planteado recuperar su pensamiento como fuente de inspiración para afrontar el presente. La idea de “democracia, libertad y justicia social” aparece como una tríada inseparable y como la base de un modelo democrático profundamente humanista. Rekondo ha subrayado que, para Agirre, la libertad no era únicamente una garantía frente al poder, sino también un compromiso comunitario orientado al bien común.
Otro de los aspectos más relevantes de su intervención ha sido la reivindicación de la reconstrucción “desde abajo” llevada a cabo por la sociedad vasca durante el franquismo. Frente a una visión pasiva de la resistencia, ha destacado el papel del asociacionismo, el cooperativismo, el “auzolan” y las redes sociales y culturales como espacios de autogobierno real y de resiliencia comunitaria. Según esta lectura, la recuperación institucional posterior no fue un hecho improvisado, sino la consecuencia de décadas de construcción social y democrática desde la base.
Rekondo ha alertado además sobre algunos de los riesgos actuales para la democracia: el debilitamiento del tejido comunitario, el aumento de las desigualdades, la polarización política o la desvinculación entre ciudadanía e instituciones. Frente a ello, ha defendido la necesidad de reforzar la transmisión intergeneracional, la cultura democrática y la vitalidad de la sociedad civil organizada.
Por su parte, Patxi Agirre ha destacado la dimensión ética y humanista del pensamiento político de Manuel Irujo. Irujo aparece como una figura comprometida con la defensa de la democracia, los derechos humanos y la dignidad de la persona incluso en los contextos más difíciles del siglo XX europeo. Su trayectoria permite proyectar una idea de patriotismo vinculada al servicio público, la convivencia y la construcción democrática.
Por su parte, Andoni Eizagirre ha profundizado en el pensamiento de José María Arizmendiarrieta, impulsor del cooperativismo vasco y fundador del grupo Mondragon. La figura de Arizmendiarrieta aparece vinculada a una concepción de la empresa y de la economía centrada en la persona, la educación, la participación y el compromiso comunitario. Eizagirre ha destacado que Arizmendiarrieta impulsó un modelo nacido “desde abajo”, basado en la autoorganización comunitaria y en la capacidad de las personas para construir alternativas sociales y económicas en contextos difíciles.
Por último, Xabier Andonegi, nieto de Carlos Santamaría y experto en su pensamiento, ha desgranado la figura de este destacado impulsor de la cultura y la educación en Gipuzkoa durante el siglo XX. Andonegi ha aportado la dimensión cultural y educativa del humanismo de Santamaría: la defensa de una idea integral de la persona y de una cultura democrática basada en la educación, el pensamiento crítico y la responsabilidad ética.
A lo largo de la jornada ha quedado patente que las reflexiones de estos cuatro humanistas vascos adquieren hoy renovada actualidad ante fenómenos como la fragmentación social, la deshumanización tecnológica o la crisis de participación democrática. Los cuatro representan una tradición vasca de pensamiento humanista, porque “no hay comunidad sin transmisión, sin deberes, sin compromisos recíprocos entre sus miembros y sin responsabilidades ante el futuro. La comunidad que anhelamos es una red social entre las personas que viven el mismo tiempo, pero también es un vínculo solidario intergeneracional”, han afirmado.
José Antonio Agirre aporta la dimensión político-democrática; Manuel Irujo, la ética pública y la defensa de los derechos humanos; José María Arizmendiarrieta, el humanismo económico y comunitario, y Carlos Santamaría, el humanismo cultural y educativo.